Skip to content

Kansas School Naturalist


ISSUE HOME PAGE

English / Spanish Translation

Spanish Translation

Volume 45, Number 4 - July 1999

Las Hormigas Carpinteras

por John H. Klotz, Laurel D. Hansen, Byron L. Reid y Stephen A. Klotz

ABOUT THIS ISSUE

ISSN: 0022-877X

Published by EMPORIA STATE UNIVERSITY

Prepared and Issued by THE DIVISION OF BIOLOGICAL SCIENCES

Editor: JOHN RICHARD SCHROCK

Editorial Committee: DAVID EDDS, TOM EDDY, GAYLEN NEUFELD

Editors Emeritus: ROBERT BOLES, ROBERT F. CLARK

Circulation and Mailing: ROGER FERGUSON

Circulation (this issue): 9,200

Press Run: 15,000

Compilation: John Decker

Printed by: ESU Press

Online edition designed by: TERRI WEAST

The Kansas School Naturalist is sent free of charge and upon request to teachers, school administrators, public and school librarians, youth leaders, conservationists, and others interested in natural history and nature education.  In-print back issues are sent free as long as supply lasts.  Out-of-print back issues are sent for one dollar photocopy and postage/handling charge per issue.  A back issue list is sent free upon request.  The Kansas School Naturalist is sent free by third class mail to all U.S. zipcodes, first class to Mexico and Canada, and surface mail overseas.  Overseas subscribers who wish to receive it by airmail should remit US $5.00 per year (four issues) airmail and handling.  The Kansas School Naturalist is published by Emporia State University.  Editor: John Richard Schrock, Division of Biological Sciences.

Third class postage paid at Emporia, Kansas.  Address all correspondence to Kansas School Naturalist, Division of Biological Sciences, Box 4050, Emporia State University, Emporia, KS 66801-5087.  Opinions and perspectives expressed are those of the author(s) and/or editor and do not reflect the official position or endorsement of ESU.

Publication and distribution of this issue was made possible by a grant from the Central States Entomological Society, and from readers like you.

Kansas School Naturalist is indexed in Wildlife Review/Fisheries Review.  Both this "Carpenter Ants" and "Springtail" issues are available in Spanish and the "Tardigrade" issue is available in Chinese [photocopied] for $1 each.  The text of this issue and of other KSNs is available at http://www.emporia.edu/ksn/.

Foto de la portada: Una colonia madura de hormigas carpinteras tiene miles de obreras, todas estas hermanas estériles.

John H. Klotz es profesor agregado de entomología en la Facultad de Entomología de La Universidad de California en Riverside, Riverside, CA 92521.

Laurel D. Hansen enseña en Spokane Falls Community College, Spokane, WA 99224 y escribió conjuntamente el Kansas School Naturalist sobre “El Recogido y el Cuidado de las Hormigas” Vol. 41, Núm. 1.

Byron L. Reid es entomólogo y vive en 5311 Oakview, Shawnee, KS 66216.

Stephen A. Klotz proporcionó todos los dibujos y es Director de La Sección de Enfermedades Contagiosas del Centro Médico Veterans Affairs de Kansas City, Kansas City, MO, 64218.

LAS HARMIGAS CARPINTERAS

por John H. Klotz, Laurel D. Hansen, Byron L. Reid y Stephen A. Klotz

Las hormigas carpinteras son una de las especies de hormigas más fascinantes. Los entomólogos han estudiado muchas aspectos de su vida y han descubierto relaciones importantes que las hormigas carpinteras tienen con otros organismos vivos incluyendo los seres humanos. El papel principal desempeñado por las hormigas carpinteras en los ecosistemas forestales norteamericanos es, por lo general, desconocido.

¿QUE ES UNA HORMIGA CARPINTERA?

Las hormigas carpinteras pertenecen al más amplio género de hormigas, Camponotus, el cual se distribuye mundialmente en las regiones tropicales y templadas. El nombre común, la hormiga carpintera, se deriva de la preferencia de algunas de las especies Camponotus más notables de excavar sus nidos en la madera. Sin embargo la mayoría de las especies de Camponotus no son “carpinteras” en absoluto, prefiriendo anidar debajo de rocas, en el suelo, o en plantas no leñosas vivas o muertas.

La primera hormiga norteamericana en ser descrita fue la hormiga carpintera negra. En 1773, Barón Carl DeGreer, estudiante del gran botanista sueco Linnaeus, describió Formica pennsylvanica, conocida hoy en día como Camponotus pennsylvanicus (DeGreer). Esta hormiga es común en la mitad oriental de los Estados Unidos (Figura 1), y aunque grande y muy visible, pasa inadvertida debido a su estilo de vida nocturno. Esta vida nocturna probablemente surgió por la competencia de otras hormigas y la depredación por parte de los pájaros. Los pájaros, con la excepción de las lechuzas, son activos de día.

  Figura 1. Especies económicamente importantes de hormigas carpinteras y su distribución geográfica norteamericana.
Aunque las hormigas carpinteras son insectos comunes en los hábitats forestales y a menudo pasan inadvertidas, sus actividades tienen efectos trascendentales en las comunidades forestales y en los seres humanos. Sus conductas sociales, como el forraje y el compartir alimento en grupo, apoyan colonias grandes que por virtud de la longevidad de la hormiga reina, las hacen habitantes permanentes de los bosques. Entre las muchas especies de hormigas, las hormigas carpinteras se destacan como el insecto dominante en los ecosistemas forestales. Su depredación de otros insectos influye en la dinámica de población y la distribución de las especies de las cuales se alimentan, y sus hábitos de anidamiento inician el proceso de degradación de la celulosa del árbol (Figura 2) hasta convertirlo una forma útil para otros animales y plantas. Así, en la red ecológica de vida forestal, las hormigas carpinteras desempeñan un papel crítico en el control biológico de los insectos forestales y el reciclaje de los nutrientes orgánicos e inorgánicos.
  Figura 2. Camponotus modoc empieza el proceso de reciclaje en un bosque de Washington. Una colonia de hormigas carpinteras forrajean en este árbol muerto.

EL CICLO VITAL

Una hormiga con alas comienza el ciclo vital. Se forman las colonias de hormigas carpinteras después de que los adultos reproductores (reinas vírgenes con alas y machos con alas) salen de su nido de origen para vuelos de apareamiento, usualmente durante los primeros días calurosos de la primavera. Después de aparearse, el macho se muere. Cada reina inseminada selecciona un lugar para anidar, a menudo en una cavidad pequeña de una cepa o un tronco, o tal vez debajo de la corteza de un árbol vivo. Entonces ella desprende sus alas y en pocos días pone sus primeros huevos. En unas dos o tres semanas, los huevos eclosionan, haciéndose larvas que son alimentadas por la reina, quien mobiliza alimento acumulado en los músculos de vuelo de su tórax y en los cuerpos grasos de su abdómen. La reina no sale del nido para buscar alimento durante esta etapa. Permanece para proteger, alimentar y criar a la nidada (Figura 3). Al final de la etapa de desarrollo larval, las larvas pupan y surgen como obreras secundarias, sumando de diez a veinticinco individuos. Las obreras, las cuales son todas hembras, adoptan las funciones de forraje, excavar los nidos, y criar a la cría. Después de dos años, una población de obreras cuyos tamaños varían desde menores pequeñas (6 mm) hasta mayores grandes (13 mm) estará presente. El tamaño de la obrera no se determina genéticamente; depende de factores ambientales como la nutrición larval. Se producen adultos con alas (reproductores) en colonias que tienen de seis a diez años y cuyas poblaciones exceden los dos mil obreros. Las colonias maduras, o colonias matrices, establecen colonias satélites cercanas cuando hay necesidad de más territorio, recursos, o un sitio de anadimiento más seco y caluroso para el desarrollo de su larva y pupa. La reina, las obreras, y la larva pequeña siempre están presentes en la colonia matriz mientras las colonias satélites contienen obreras, larva más grande, y pupa. Con la excepción de la diapausa invernal, las obreras viajan entre varios satélites de la colonia que están conectados por caminos bien definidos (discutidos más tarde).

  Figura 3. Una reina recientemente pareada con su primera cría.

TAMANO DE LA COLONIA

La población de las colonias de hormigas puede llegar a números extraordinarios. Por ejemplo, se han encontrado más de 50 mil obreras en las colonias de Camponotus modoc (portada), una hormiga carpintera occidental. Éste es un grupo social relativamente pequeño en comparación con otras hormigas carpinteras encontradas en el oeste, Camponotus vicinus, cuyas colonias pueden sumar más de 100 mil obreras. Parte de la explicación para la inmensa diferencia entre poblaciones de colonias es la presencia de más de una sola reina, una condición llamada poliginía, la cual es común en las colonias de C. vicinus. Hasta 41 reinas funcionales han sido recogidas en una colonia de C. vicinus. La mayoría de las especies de hormigas carpinteras son monoginas (poseen solamente una reina) y por lo tanto, las colonias son más pequeñas y requieren más años para alcanzar la madurez.

 

COMO LAS HORMIGAS CARPINTERAS ENCUENTRAN EL CAMINO

Cómo las hormigas carpinteras encuentran el camino

Existir en un área con otras colonias distintas y evitar encuentros agresivos requiere que las hormigas carpinteras estén familiarizadas con su ambiente inmediato. Ya que son principalmente nocturnas, dependen enormemente de las señales físicas y los rastros químicos para orientarse con respecto al nido. Caminos físicos bien mantenidos y arterias principales de tráfico de hormigas carpinteras sirven como calzadas a través de la vegetación y los escombros (Figura 4). Estos caminos recuerdan los caminos amplios y despejados de las hormigas arrieras comunes en Centro- y Sudamérica. En las latitudes norteñas extremas, los caminos de las hormigas carpinteras a menudo seguirán una ruta subterranea, pasando por hoyos naturales como los que dejan en el suelo las raíces de los árboles ya podridas. Estos túneles usualmente son de 1,5 a 3,0 centímetros de diámetro y pueden estar hasta un metro bajo la superficie de la tierra.


  Figura 4. Hormigas carpinteras mantienen caminos muy grandes. Se muestra un camino principal abajo en un área con hierba.
  Figura 5. Hormigas carpinteras forrajean por la noche en un roble usando una “brújula lunar” como orientación.

Los caminos químicos consisten en hidrocarbonos producidos en el intestino trasero de la hormiga y depositados en la superficie del camino. Estos hidrocarbonos son feromonas y son depositados por la hormiga cuando por distancias cortas arrastra sobre el substrato la punta de su abdómen mientras se mueve por el camino. Las feromonas son compuestos olorosos producidos por la hormiga para comunicar información. En el caso de feremonas del camino, los compuestos guían a las hormigas a sitios fuera del nido. Depósitos pesados se acumulan en los caminos más transitados, formando una línea principal de tráfico, o arterias importantes de transportación que guían a los forrajeros a los recursos. Los recursos incluyen colonias de áfidos donde las hormigas acumulan la melaza, un alimento apreciado rico en azúcares y buscado por muchas especies de hormigas distintas.

Los feromonas del camino atraen a los compañeros de nido a recursos alimenticios recientemente descubiertos. En base al tamaño relativamente grande de los lóbulos olfativos que se encuentran en el cerebro, el olfato es obviamente importante. El olfato les es muy útil a las hormigas en sus actividades nocturnas. Sin embargo, el forrajero eventualmente tiene que salir de la arteria principal de tráfico para buscar recursos usando el tacto y la vista, y para acomodar esto, se usan otras señales de orientación.

La orientación por directrices estructurales es una señal importante para las hormigas carpinteras forrajeras. A diferencia de las sustancias químicas en rastros de olores, las directrices estructurales son estímulos táctiles en la forma de bordes y ranuras proporcionadas por cortezas de árboles, vides, ramas, o raíces en el suelo del bosque. Las hormigas carpinteras siguen desvíos elaborados a lo largo de ramas y aceras antes que ir en línea recta. El movimiento de una hormiga es mas eficiente en líneas directrices suaves y libres en comparación a su movimiento por caminos en la tierra donde el césped y las características de la superficie imponen muchos obstáculos al paso de la hormiga. El beneficio de estos desvíos estructurales es la reducción del tiempo pasado en el viaje. Las directrices estructurales son el nivel más bajo de señal encontrado en las investigaciones del sistema de orientación de la hormiga carpintera. Si se ponen en la oscuridad total, las hormigas no son capaces de negociar atajos por el uso de señales visuales y por eso regresan a la orientación táctil siguiendo directrices estructurales. Si la oscuridad total es provisionalmente interrumpida por una vista del techo forestal u otra señal visual, las hormigas cambian a otra manera de orientarse, localizándose por marcas ya conocidas. Las marcas incluyen cualquier objeto visualmente notable como un árbol o un arbusto. Las marcas son memorizadas en detalle y dirigen a las hormigas en relación a los nidos.

  Figura 6. Cómo las hormigas carpinteras se orientan en su ambiente. Lado izquierdo: tanto la orientación por la brújula lunar como por marcas ya conocidas pueden ser utilizadas. Lado derecha: la orientación por la brújula solar y bordes como la casa o la línea de teléfono que entra la casa pueden ser utilizados. Los hidrocarbonos de feromonas pueden ser utilizados también, especialmente en caminos bien transitados como se muestra por el sendero.

La orientación por el dosel de hojas es un tipo de orientación por marcas conocidas que las hormigas carpinteras usan en los bosques templados y en las condiciones de luz bajas del cielo nocturno. Ya que las hormigas carpinteras anidan dentro de los árboles, el uso de marcas del dosel de hojas como señales puede ser una adaptación para aumentar la posibilidad de que las hormigas regresen al árbol nidal depués de forrajear.

Las hormigas carpinteras muestran una fuerte respuesta a la luz durante la noche. Esto sugiere que también la luna es usada por las hormigas carpinteras como una señal direccional (Figura 6). Felix Santschi, un entomólogo francés, demostró orientación por la brújula solar en las hormigas del desierto de África en 1911. Invirtió la dirección del sol usando espejos y mostró claramente que las hormigas del desierto sí se orientan por medio del sol. Un experimento semejante utilizando espejos durante las noches iluminadas por la luna dió resultados parecidos con hormigas carpinteras. Las hormigas carpinteras forrajeras cambian de dirección en respuesta a un cambio en la posición aparente de la luna debido a la introducción de espejos.

Dentro del ensamblaje de señales de orientación para las hormigas carpinteras, hay una superfluidad incorporada. Las hormigas forrajeras realmente dependen de más de una sola señal de orientación; por ejemplo, una forrajera usa tanto un camino oloroso como una fuente de luz para orientarse. Por consiguiente, las hormigas poseen señales de repuesto con las cuales pueden orientarse en ausencia de una señal en particular. Este arreglo proporciona a las hormigas carpinteras la habilidad de forrajear en las regiones forestales a la luz del día y en la oscuridad total (Figura 7).

  Figura 7. Se cultivan las colonias áfidas por las hormigas carpinteras para la melaza.

HABITOS ALIMENTICIOS

La superfluidad de señales de orientación es fortuita pues permite el forraje bajo la mayoría de condiciones ambientales. Alimentar una colonia de más que 100.000 hormigas es una tarea formidable. De nidos grandes y centralmente situados, las hormigas forrajeras se desplegarán por caminos que conducen a destinaciones varias dentro del habitat forestal. Las hormigas carpinteras son depredadores voraces de artrópodos como moscas, orugas, escarabajos, arañas guadañadoras, y otras arañas. Las hormigas carpinteras también cosechan la melaza de los áfidos y a menudo se las puede observar cultivándolos (Figura 7). Los áfidos son chinches verdaderos de cuerpo blando que se alimentan de plantas y que excretan cantidades abundantes de melaza la cual es rica en azúcares. Muchas especies de hormigas son atraídas a los árboles, arbustos, y plantas herbáceas infestados por los áfidos. La cría de áfidos por parte de las hormigas es típicamente vista como perjudicial para las plantas huéspedes porque la población áfida usualmente crece bajo la protección de las hormigas y los áfidos dañan el tejido de las plantas. Por lo contrario, la cría de los áfidos puede ser beneficiosa ya que las hormigas matan a muchos insectos que se alimentan de las plantas huéspedes.

La hormiga carpintera negra tiene un ciclo bien determinado de preferencias alimenticias. Durante la primavera y el principio del verano, cuando producción de la cría es alta, las hormigas tienen una fuerte preferencia por las proteínas, con las cuales se alimenta a la larva en desarrollo. Por ejemplo, los gusanos de la harina recientemente cortados son devorados por las hormigas obreras desde mayo hasta julio pero son menos atractivos cuando se les ofrecen en agosto o septiembre. A la inversa, las hormigas carpinteras se abastecen lentamente de cebos simples de azúcar y miel en la primavera, pero se agota rápidamente cualquier fuente de carbohidratos desde julio hasta el final de la actividad de la colonia con el acerca del invierno. Se usan los hidratos de carbono como una fuente de energía para adultos a lo largo del año, pero la provisión en masa del otoño, antes del comienzo de la diapausa, quizá contribuya a la supervivencia hibernante.

 

OPTIMIZACION DE LA COMIDA

Las teorías de forraje sugieren que los animales conservan energía durante la búsqueda de alimento. Un pronóstico de la teoría de forraje es que, a medida que aumenta la distancia entre el nido y la fuente alimenticia, las hormigas forrajeras se harán mas selectivas en sus dietas. En términos económicos, las hormigas tienen que maximizar los “ingresos” calóricos para compensar por el aumento de “gastos” en que incurren por forrajear a distancias mayores del nido. Si se les da una opción de concentraciones distintas de azúcar sacarosa en una estación de alimentación, una colonia de Camponotus pennsylvanicus recogerá preferentemente la concentración más alta al aumentar la distancia viajada a la estación de alimentación. Por tanto, las hormigas carpinteras siguen en la práctica la teoría de forraje de maximizar las ganancias de energía por alimentarse selectivamente entre recursos distintos.

 
Figura 8. De vez en cuando las hormigas carpinteras luchan sobre un territorio disputado. Aquí dos colonias forman una línea de combate sobre un tronco caído.

LAS HORMIGAS TERRITORIALES ENTRAN EN GUERRA

Las hormigas carpinteras son encarnizadamente territoriales y luchan con miembros no emparentados de su propia especie y con otras hormigas. No se saben las causas de estas guerras territoriales. Hemos testimoniado un número significativo de estos conflictos entre colonias vecinas de hormigas carpinteras. Un conflicto de gran escala entre hormigas carpinteras ocurrió en un tupido bosque de pino en Idaho. Se dibujó una línea de combate de 90 metros entre dos colonias vecinas de Camponotus modoc, y ocurrió la batalla en el suelo y en los tocones. Una parte de la línea de combate incluía un tronco caído de 20 metros sobre el que los combatientes fueron expuestos en la cresta del tronco. Se libró la guerra por dos días y dos noches enteras (Figura 8).

Otra batalla de importancia fue observada en un bosque de madera dura en Indiana entre dos colonias de Camponotus pennsylvanicus. Al cesar el combate, miles de hormigas muertas quedaron al pie de un árbol en el cual una colonia de hormigas carpinteras anidaba. Esta colonia fue atacada por otra colonia migratoria en busca de un nuevo sitio para anidar. La matanza de la noche anterior estaba congelada en tiempo, soldados caídos aún en combate con sus enemigos. Las hormigas estaban desfiguradas, desmembradas, decapitadas, a menudo desarticuladas, y las mandíbulas todavía agarraban las patas de sus adversarios muertos. Podían verse los sobrevivientes mortalmente heridos moviéndose con abdómenes cortados o desaparecidos.

EVITANDO EL CONFLICTO

Las batallas de hormigas son transcendentales y son comportamientos claramente excepcionales. Bajo circunstancias normales, las colonias de hormigas carpinteras viven una al lado de la otra, coexistiendo en altas densidades. Por ejemplo, en un terreno de un acre en Indiana, seis colonias no emparentadas con sus satélites anidaban en 22 árboles. Estos árboles, y los sitios de anidación y recursos de forraje que representaban, estaban perfectamente divididos entre las colonias. En Florida, un terreno de un acre de arena daba refugio a 20 nidos las cuales representaban nueve colonias coexistentes y 11 colonias satélites.

Para determinar la relación y el tamaño territorial de las colonias, se depende del comportamiento agresivo de las obreras hacia los que no son compañeros de nido. La agresión entre obreras de nidos distintos varía de encuentros poco rigurosos en que las hormigas luchan con las mandíbulas (contraportada) hasta interacciones graves que resultan en combate prolongado y muerte. Para analizar la relación entre colonias, las obreras de un árbol son emparejadas en un tubo plástico con obreras de otro árbol (Figura 9). Si no hay agresión entre las hormigas, es cierto que son compañeras de nido de la misma colonia. Si hay agresión ligera o intensa, las hormigas no son compañeras de nido y son de colonias distintas sin relación. Se puede usar estas interacciones entre hormigas de nidos y árboles distintos para dibujar mapas exactos de las distribuciones de colonias individuales, incluyendo colonias satélites.

 
Figura 9. Un encuentro agresivo entre dos hormigas carpinteras de colonias distintas.

¿POR QUE ACTIVAS POR LA NORCHE?

Por trabajar después de la puesta del sol (nocturna), las hormigas carpinteras son capaces de compartir recursos con especies competidoras de hormigas que trabajan durante el día (diurna). Por ejemplo, en Kansas la hormiga carpintera negra, Camponotus pennsylvanicus, y una especie de hormiga de campo negra, Formica subsericea, viven juntas en los hábitats de los bosques y buscan alimentos parecidos. De día, la hormiga de campo negra cosecha la melaza de los áfidos en los mismos árboles que son usados más tarde por las hormigas carpinteras con el mismo propósito. Ya que las hormigas carpinteras son principalmente nocturnas, y la hormiga de campo negra es diurna, ocurre una división clara del ritmo cotidiano. Además, por razones desconocidas, las hormigas carpinteras pueden viajar a una velocidad más alta que la hormiga de campo negra a medida que baja la temperatura, otra adaptación a una existencia nocturna.

Otra ventaja que las hormigas carpinteras ganan de una existencia nocturna es la evasión de los depredadores que dependen de la vista para localizar sus vícitimas. Durante el día, las hormigas carpinteras forrajeras se hacen presa grande y visible para pájaros como los petirrojos y los estorninos. Equipos experimentales ubicados en el campo para el estudio de las hormigas tienen que ser diseñados para impedir que pájaros se alimenten de las hormigas carpinteras expuestas.

EL VALOR ECOLOGICO DE LAS HORMIGAS CARPINTERAS

Las hormigas carpinteras forrajeras son una fuerza dominante y un vínculo imprescindible en la cadena alimenticia del bosque. El impacto de las hormigas carpinteras en el ecosistema forestal es inmenso. Desempeñan un papel clave por servir como los primeros agentes biocontroladores naturales de algunos defoliadores forestales como gusanos telarañosos y los gusanos del cogollo de la picea. Sin embargo, ya que la mayoría de las especies de hormigas carpinteras son nocturnas, estudios de depredación son difíciles de dirigir y por eso no hay muchos.

Se puede considerar las hormigas carpinteras también como indicador de la salud del bosque. Por ejemplo, los pájaros carpinteros pileados, Hylatomus pileatus, son raramente o nunca vistos en los bosques sin Camponotus modoc. Esta hormiga carpintera selecciona sus sitios de anidamiento en tocones en descomposición y las técnicas de monocultura actuales en nuestros grandes bosques no favorecen a una variedad de hábitats como tocones que se están pudriendo. Por eso, los pájaros carpinteros [pileated] no son vistos en bosques manejados así. En el occidente estadounidense, el pájaro carpintero pileado, un pájaro del tamaño de un cuervo, no sobrevivirá el invierno sin aceso a árboles o tocones que contengan colonias de hormigas carpinteras ya que las hormigas carpinteras constituyen la mayoría de la alimentación inviernal de estos pájaros carpinteros grandes (Figura 10).

 
 
Figura 10. El pájaro carpintero pileado depende de la presencia de hormigas carpinteras como una fuente de proteína. Estos pajarítos carpinteros pileados esperan la llegada de uno de sus padres.
  Figura 11. Muchas especies de pájaros paserinos o perchos ocasionalmente “hormigan”, a menudo después del crecimiento de plumas nuevas. Aquí se ve Cyanocitta cristata ocupándose en el hormigar pasivo con hormigas carpinteras. Hasta las aves de corral como el pavo real se ocupan en hormigar. Los pájaros colocan las hormigas en sus plumas con sus picos en el hormigar activo.

SOBREVIVIENDO EL INVIERNO

¿Qué pasa con las hormigas durante los meses fríos del invierno? Las colonias centrales que contienen a la reina, las obreras, los reproductores alados, y las larvas hibernan en una condición metabólica denominada diapausa. En regiones templadas, la diapausa es un período de letargo durante el que las hormigas están en un estado de “animación suspendida.” La madera que encierra de la residencia de la colonia proporciona a la colonia hibernante aislamiento contra las temperaturas bajas. Las hormigas carpinteras también producen glicerol, un compuesto que funciona como un anticongelante que impide la formación de destructivos cristales de hielo dentro de sus cuerpos.

Por lo contrario muchas especies de pájaros se someten a “hormigando”, un proceso en que se usan hormigas (incluyendo hormigas carpinteras) por su excremento cuando el pájaro arregla las plumas. No se sabe el motivo de esta conducta pero algunos científicos especulan que esto sirve una función anti-ectoparasitica o antibiótica.

En regiones templadas, las colonias interrumpen la diapausa desde enero hasta junio (depende de la latitud, la elevación, y el hábitat), y la reina empieza el primer período de poner huevos de la estación, que dura 7-10 días. Los apetitos voraces de la larva en desarrollo causan un incremento de la actividad forrajera. El período más intenso de esta actividad ocurre cuando las obreras son obligados por el aumento de las necesidades alimenticias de la larva, que se está desarrollando rápidamente. Un segundo alto en actividad ocurre en junio cuando la reina pone huevos de nuevo por un período de 7-10 días. El período de forraje en el segundo puto máximo es más corto y menos intenso, y la colonia entra en diapausa en septiembre u octubre concurrentemente con la cría del final del verano, que hiberna como larva y completa el desarrollo en febrero. Las colonias son perennes y pueden existir por más de 20 años.

DESTRUYENDO MADERA

Especies de Camponotus que viven en ambientes forestales y sirven como importantes componentes ecológicos son reconocidas también por los seres humanos como pestes y amenazas a las estructuras de viviendas humanas (Figura 12).

 
Figura 12. Destrucción por parte de las hormigas carpinteras en un hogar de Spokane, Washington.

Como con muchos organismos, las actividades humanas han influenciado mucho la distribución y la abundancia de hormigas carpinteras. En el norte de los Estados Unidos y en las provincias de Canadá, las hormigas carpinteras causan millones de dólares de daños a las estructuras y a los árboles usados para maderos. Por ejemplo, un mínimo de 50.000 hogares son tratados cada año por exterminadores profesionales en el estado de Washington contra las hormigas carpinteras, y muchos más son tratados por los dueños de los hogares. Un ejemplo de Washington ilustrará el daño que Camponotus modoc puede hacer. Cuando una casa vieja estaba siendo renovada, se quitaron todas las tablas de las paredes interiores. La mayoría de los montantes a lo largo de una pared de 20 pies fueron excavados por hormigas carpinteras. La madera más dañada fue excavada hasta tal punto que una tabla de dos por cuatro pulgadas que medía ocho pies pesaba menos de dos libras. Se extendía esta excavación hasta las viguetas de tal manera que el propietario se cayó al suelo mientras mostraba los daños. Una casa cerca de Grand Rapids, Minnesota, tenía montones de serín que medían diez pulgadas acumulados por la excavación de las hormigas carpinteras en el sótano y el altillo.

Por toda la América suburbana, es una costumbre común construir casas en terrenos forestados sin quitar los árboles. Desafortunadamente, casi todos los terrenos forestados contienen una o más colonias de hormigas carpinteras, y frecuentemente el nuevo hogar es invadido por colonias satélites antes de que se acabe la construcción. Así, los dueños no tienen que encargarse de la progenie de una reina sola, sino que sus casas sufren del daño de 5.000 a 50.000 obreras en colonias satélites que se mudan adentro del edificio. Ya que estas casas y otras estructuras sintéticas tienen condiciones de temperatura y humedad que son óptimas para criar a una nidada, son sitios ideales para nidar.

A pesar de las posibilidades destructivas de la invasión del hogar por las hormigas carpinteras, no hay mal que por bien no venga, por lo menos de la perspectiva del científico. Uno de los autores aprovechó una infestación de hormigas carpinteras para estudiar su comportamiento. La colonia, cuyo nido estaba afuera en un árbol, seguía un cable telefónico hasta la casa, en donde entraba por un interruptor eléctrico y pasaba por el borde del mostrador de la cocina hasta un tarro de miel. En vez de la miel, se les ofreció una mezcla de azúcar en leche y gusanos de la harina cortadas a las hormigas forrajeras. Después de unos días de alimentarse de este rico recurso, la colonia emigró adentro de la casa y situó su nuevo nido en madera húmeda bajo el fregadero al lado de un conducto que goteaba. Fue en este laboratorio provisional que las hormigas carpinteras revelaron algunas de sus adaptaciones especiales que las hacen exitosas tanto en sus hábitats naturales como en nuestros hogares.

En su totalidad, los beneficios del “primer depredador forestal” pesan mucho más que el daño causado cuando los seres humanos y la hormiga carpintera se encuentran y viven en tierra común. Sin duda, futuros estudios descubrirán más secretos del comportamiento y la biología de las hormigas carpinteras así como mejores maneras de manejarlas. Vivir con las hormigas carpinteras continuará deafiando a los ceintíficos y los dueños de hogares.

 

EL CONTRASTE ENTRE LAS TERMITAS Y LAS HORMIGAS CARPINTERAS

 

 

Termitas

Antenas Rectas

Alas de igual tamaño

Cintura ancha

 

Hormigas Carpinteras

Antenas segmentadas

Alas de tamaño desigual

Cintura delgada

REFERENCES:

Bull, E. L., R. C. Beckwith and R. S. Holthausen. 1992. Arthropod Diet of Pileated Woodpeckers in Northeastern Oregon. Northwest Naturalist 73:42–45.

Ehrlich, P.R., D. S. Dobkin and D. Wheye. 1986. The Adaptive Significance of Anting. Auk 103: 835.

Hansen, L. D. and R. D. Akre. 1990. Biology of Carpenter Ants. Pages 274–280 in R. Vander Meer, K. Jaffe and A. Cedeno [eds.], Applied Myrmecology: A World Perspective. Westview, Boulder, CO.

Holldobler, B. and E. O. Wilson. 1990. The Ants. Belknap, Cambridge, MA.

Holldobler, B. and E. O. Wilson. 1994. Journey to the Ants. Belknap, Cambridge, MA.

Klotz, J. H. and B. L. Reid. 1992. The Use of Spatial Cues for Structural Guidelines in Tapinoma sessile andCamponotus pennsylvanicus. Journal of Insect Behavior 5: 71–82.

Klotz, J. H. and B. L. Reid.  1993. Nocturnal Orientation in the Black Carpenter Ant Camponotus pennsylvanicus (DeGeer) (Hymenoptera: Formicidae). Insectes Sociale 40: 95–106.

ISSUE HOME PAGE

English / Spanish Translation

Index of Issues
The Kansas School Naturalist |  Department of Biology
College of Liberal Arts & Sciences  |   Emporia State University

Send questions/comments to Kansas School Naturalist.